En el marco de las actividades conmemorativas por el 50° aniversario del último Golpe de Estado, el recinto del Concejo Deliberante se transformó en un espacio de introspección colectiva con la presentación de “Alina - Expiación”, una propuesta escénica que articula memoria, identidad y responsabilidad histórica.
Lejos de una narrativa lineal, la obra despliega un dispositivo dramático centrado en la subjetividad de su protagonista, quien se enfrenta a las marcas de su propio pasado. A través de un lenguaje austero pero cargado de simbolismo, la puesta tensiona los límites entre la culpa, el juicio moral y las formas posibles de reparación, interpelando al espectador desde una dimensión íntima y, al mismo tiempo, profundamente política.
La elección del ámbito legislativo como escenario no resulta casual. Allí, donde se materializa la representación democrática, la obra adquiere un sentido adicional al dialogar con una historia reciente atravesada por la interrupción del orden institucional y sus consecuencias aún vigentes.
En este contexto, “Alina - Expiación” se inscribe en una tradición artística que entiende al teatro como vehículo de memoria activa. Más que reconstruir hechos, la propuesta invita a reflexionar sobre las huellas persistentes del terrorismo de Estado y la necesidad de sostener una conciencia crítica frente al pasado.
Con una puesta que rehúye del efectismo, la obra logra instalar preguntas incómodas y necesarias, reafirmando el papel del arte como herramienta de interpelación y construcción colectiva de sentido.




